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	<title>Íñigo Ramírez de Haro &#187; cultura</title>
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		<title>mentiras que se oyen actualmente de la cultura y el  teatro</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 17:47:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[LA SITUACIÓN: El estreno de la última producción del Centro Dramático Nacional. Estaba, por supuesto, todo el mundo de la “cultura” desde el Ministro a las grandes figuras pasando por los críticos del ramo. Los críticos, por supuesto, sólo criticarán aspectos “estéticos” de la obra. La obra, por supuesto, un clásico. El presupuesto, millonario, por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LA SITUACIÓN: El estreno de la última producción del Centro Dramático Nacional. Estaba, por supuesto, todo el mundo de la “cultura” desde el Ministro a las grandes figuras pasando por los críticos del ramo. Los críticos, por supuesto, sólo criticarán aspectos “estéticos” de la obra. La obra, por supuesto, un clásico. El presupuesto, millonario, por supuesto,  y lo pagamos todos.<br />
EL RESULTADO: Arqueología teatral.<br />
LA PREGUNTA: ¿Es la función del teatro público, de la cultura oficial, hacer arqueología, ir convirtiendo todo en museos para mayor gloria de los muertos?<br />
EL PROBLEMA: La cultura pública no es inofensiva. Obedece a un plan bien pensado para que mientras los teatros públicos estén volcados en copar la inmensa mayoría de su programación a base de clásicos, sin riesgo alguno, con un puñado de directores, actores y adaptadores que pertenecen a la red clientelista del director del teatro público de turno, existan miles de creadores con mayor talento que o porque no manejen bien las relaciones sociales o porque no sean elegidos en el olimpo clientelista o porque quieran seguir siendo independientes, no tengan posibilidad alguna de mostrar sus creaciones. Y si lo consiguen, jamás recibirán la visita del Ministro, las grandes figuras y los críticos del ramo.<br />
EL PROBLEMA SE COMPLICA: La cultura pública no es inofensiva. Obedece a un plan bien pensado de acabar con cualquier tipo de manifestación creativa que no pase por sus manos, que no pueda controlar, y por lo tanto, dirigir. La estructura actual del teatro en España, aplicable a los demás campos de la cultura, hace casi imposible la creación independiente. Los teatros privados de más de 200 localidades pertenecen a “empresarios” que en su mayoría alquilan sus salas a precios insostenibles. Las salas de menos de 200 localidades bajo el ilustrativo nombre de “alternativas” lo son efectivamente porque los creadores que quieran vivir del teatro se tienen que dedicar a otras alternativas de vida. Y el resto, teatro público para el clientelismo. Así, si durante los últimos siglos el teatro en España era mayoritariamente de autoría española, que nadie se extrañe al constatar que en la cartelera actual de las últimas décadas el número de autores españoles vivos en por ejemplo los más de 30 teatros grandes de Madrid oscile entre cero, lo habitual, y uno o dos, en las semanas excepcionales.<br />
EL PROBLEMA SE COMPLICA AÚN MÁS: La cultura pública no es inofensiva. Obedece a un plan bien pensado de programar clásicos para que no se hable de lo que pasa ahora, aquí, en nuestra sociedad actual. ¿Miedo a que el teatro recupere su función histórica de poner en cuestionamiento el orden establecido, el poder de turno? Pero hay que recordar que  ya Aristófanes escribía sus comedias vitriólicas contra los fetiches de su momento-llámense Sócrates, Eurípides o los gobernantes- para un teatro público que subvencionaba la polis. Eso sí, sólo se permitió en el breve periodo que se denominó “democracia”. Cuando ésta desaparece curiosamente, florecen las tragedias y los clásicos. La construcción del teatro público en la España de los últimos 30 años cada vez se va pareciendo más a un Moliére siempre temeroso de su Luis XIV, en el mejor de los casos, y en el peor, a un Bulgakov aterrorizado por Stalin. De todo esto en privado se habla constantemente; sin embargo, nadie en público se atreve a denunciarlo. Porque, además, hay miedo, mucho miedo de perder la cuota de cliente.<br />
LA PREGUNTA REFORMULADA: ¿Para qué sirven los teatros públicos? ¿Para qué sirven el Ministerio, las Consejerías, las Concejalías de cultura?<br />
LA RESPUESTA: Para acabar con el teatro, con la cultura, como arma revolucionaria de cambio social o político, y así sustituirlo por un teatro, una cultura, de censura, de anestesia, de pasividad; Para que la Cultura se convierta en un florero más de la propaganda del poder; Para que los creadores pierdan cualquier independencia y tengan que pasar por ventanilla si quieren exponer sus obras al público. Y las ventanillas, ya lo sabemos, son siempre mafias de amiguetes correctos y corregidos.</p>
<p>Íñigo Ramírez de Haro es el autor de “La duquesa al hoyo y la viuda al bollo”</p>
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		<title>¡nuevo error: otro éxito del terror!</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:40:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un Teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error! Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un Teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error!<br />
Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que nunca y programar la obra con más razón. En una ciudad libre y democrática, las únicas armas permitidas son las dialécticas.<br />
El señor Rubianes se limitó a hablar y a hacer una obra de teatro, una ficción:<br />
Que no le gusta a usted, pues contéstele hablando; Que no le gusta al público, pues que no vaya a ver la obra; Que no le gusta al Alcalde o a la Concejal de Cultura del Ayuntamiento, pues que cambien al director del Teatro que la programó… Todo menos darle existencia a los terroristas accediendo a sus fines, no programar la obra, por muchas instituciones y medios de comunicación que les respalden.<br />
¡Por favor, señor Rubianes, por favor, señor Gas, por favor señor Gallardón, programen la obra como estaba previsto! Y al terror combátanlo con la policía.<br />
El error se repite y si Madrid sigue doblegándose a los violentos, y por lo tanto siguen creciendo la censura y la autocensura, propongo que convirtamos los teatros en viviendas, centros comerciales o iglesias: catequesis y comercio. Pero si hablamos de cultura, y no queremos ser una ciudad provinciana de tercera, quiero recordar que la cultura o es subversiva o es decoración.</p>
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		<title>¿por qué las autoridades culturales odian tanto el teatro español contemporáneo?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:38:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto Cervantes]]></category>
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		<description><![CDATA[Me pide la AAT que indague sobre la promoción del teatro español en el extranjero. No ha sido tarea fácil encontrar la información y una vez encontrada, vais a alucinar. Por aquello de que hablamos del extranjero me dirigí al Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación, donde al parecer hay dos instituciones que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me pide la AAT que indague sobre la promoción del teatro español en el extranjero. No ha sido tarea fácil encontrar la información y una vez encontrada, vais a alucinar.<br />
Por aquello de que hablamos del extranjero me dirigí al Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación, donde al parecer hay dos instituciones que se encargarían de promocionar la cultura española, y por lo tanto pensaba yo, el teatro, fuera de España: La Agencia Española de Cooperación, AECI, y el Instituto Cervantes.</p>
<p>Muy amablemente me cedieron el último material impreso del que disponen: Empecé por la “Memoria de actividades 2004 de la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas”, donde se pueden rastrear todos los actos culturales promocionados en los países donde España tiene Embajadas por el mundo y en los Centros de la AECI en Iberoamérica: en total 99 oficinas dedicadas a exportar cultura española en sus diferentes ámbitos, cifra que me resultó muy prometedora para todos los autores.<br />
Cuando me adentré en  la ardua tarea de reseñar país por país todas las actividades teatrales promocionadas, comprendí al poco tiempo que terminaría enseguida: de las 99 citadas, en 76 no hay ninguna referencia a actividad teatral de cualquier índole. De las 23 restantes, la mayoría no pasa de un acto anual con alguna cercanía con el teatro: títeres, marionetas, clásicos (y cómo no el Quijote), lecturas dramatizadas, talleres o algún festival local. Lo que es promoción de obras de teatro español contemporáneo con autor vivo encontramos fuera de la zona hispana, uno sólo: Rodrigo García en la República Eslovaca.</p>
<p>Me armé de valor y pensé que en definitiva en el mundo se hablan lenguas muy raras y como el teatro español está escrito en español, u otras lenguas peninsulares, todo sería distinto para nuestros dramaturgos en los países de habla española con el refuerzo de los Centros de la AECI en casi todos ellos. Veamos: de los 18 reseñados, ya de entrada 8, entre los que se incluye por ejemplo México, tampoco hacen mención alguna al teatro; de los 10 restantes, Chile, Colombia, Venezuela y Bolivia aparecen con un apoyo a un festival; Argentina con un ciclo de obras breves y un concurso; y los otros con un taller, una lectura dramatizada o un clásico. ¡Todo eso en 1 año! ¡Todo eso en países donde no hay que traducir!</p>
<p>Llegados a este punto, me convencí a mí mismo: “tranquilo que todavía quedan los Institutos Cervantes de tanta solera en los medios de comunicación”. Me encaminé a la Sede Central y a través de un viejo amigo conseguí la documentación más reciente: Las “Memorias” de sus Centros de los años 2004 y 2005. Con la ilusión renovada me puse a examinar los 41 Institutos por el mundo. Ya os podéis imaginar que no duró mucho la alegría: en 21 no se había programado nada ni en el 2004 ni en el 2005; en 17 se cita como mucho una actividad teatral tipo marionetas, el Quijote o un clásico, una clase magistral, un taller o un festival. Los únicos nombres de dramaturgos vivos con algún tipo de apoyo, y no necesariamente con espectáculo,  son: Arrabal (Moscú), Belbel (Varsovia), Benet i Jornet (Nueva York), Boadella (Varsovia) y Rodrigo García (Lisboa). ¡Todo eso en 2 años!</p>
<p>La verdad es que no andaba yo muy esperanzado con el Instituto Cervantes a tenor de la experiencia que tuvimos en la AAT con su  Centro en Tel Aviv cuando quisimos impulsar la entrada de autores españoles en Israel con la ayuda de uno de los dramaturgos locales, Motti Lerner, de la Asociación de Autores de ahí, que habíamos invitado al Salón del Libro de Teatro. Cuando Motti Lerner telefoneó al Instituto Cervantes para proponerle hacer lo mismo que habían hecho el año anterior con los franceses, recibió la siguiente respuesta que no puedo dejar de traducir:</p>
<p>“Queridos Íñigo y Santiago,<br />
He tenido una conversación preocupante con la directora de Eventos Culturales del Instituto Cervantes. Le expliqué en detalle cómo se podrían presentar 5 obras españolas al público israelí y aún más- a los directores de los teatros israelíes- y la respuesta que obtuve fue ‘¿Para qué?’- Casi se me cae el teléfono. ¿Esta gente está para promover la Cultura Española? ¿No? No sé qué decir- esto es algo que tenéis que explorar en Madrid. Espero que podamos continuar este diálogo a pesar del Instituto Cervantes. Saludos, Motti”</p>
<p>Sin comentarios. Mandamos el correo-e al Director del Instituto Cervantes y por supuesto con las instituciones, la callada por respuesta. Y luego dirán que somos molestos.</p>
<p>Como realmente los autores de teatro españoles estamos ya muy currados a estas alturas y nos agarramos a cualquier clavo ardiente, recordé que el teatro, dicen, forma parte de lo que se llama “cultura”, y pensé que tal vez el Ministerio del ramo sí sería el encargado de promocionar el teatro español en el extranjero. Me planté en su Sede y gracias de nuevo a viejas relaciones conseguí lo más reciente impreso sobre el tema que nos reúne: “Acción cultural en el exterior. 2000-2004”, que al no mencionar nada del año 2004 prefiero dejarlo para los arqueólogos; “Previsiones de las Unidades del INAEM relacionadas con giras al extranjero. 2005”, con la peculiaridad de no tener ninguna obra de teatro de autor vivo español; y “Previsiones de las Unidades del INAEM relacionadas con giras al extranjero. 2006”, que iguala la proeza del año anterior y tampoco menciona obra alguna salvo, por supuesto, las giras del CDN y de la CNTC, con obras todas de autores extranjeros o de españoles muertos hace siglos.</p>
<p>Ahora ya sí me empecé a deprimir. Decidí no buscar más y me puse muy seriamente a indagar qué posibilidades tendría de cambiar de nacionalidad porque:<br />
1.	En España está claro que nuestras autoridades, cómo hemos visto ya sean del PSOE ya sean del PP, odian el teatro en general y demuestran tener especial inquina al teatro español de autor vivo. A veces me pregunto si tanto odio vendrá de cuando eran pequeños y les obligaron en el colegio a asistir a una obra de teatro educativo o de la Compañía de teatro clásico y claro, juraron no volver a pisar nunca más un teatro. O es que escuchan a algunos de nuestros directores-estrella cuando aseguran que los autores vivos españoles actuales somos todos muy malos.<br />
2.	Cuando comparo la acción teatral en el extranjero que hace España con la de nuestros países vecinos, véase Francia, no es que éstos tengan una actividad doble o triple o cuádruple con respecto a la nuestra, como correspondería según los PNBs, sino que por ejemplo en un país como la República Democrática del Congo, donde dirigí recientemente una obra, el presupuesto francés es de 60 veces mayor. Siempre se puede argüir que claro, África, que el francés, que… Muy bien: comparemos nuestra zona “natural” de Iberoamérica con la misma lengua, cercanía mental, ausencia de gastos de traducción, etc. Señoras y señores: Francia, Alemania, Gran Bretaña…, hasta Canadá o Australia tienen una presencia teatral muy superior.<br />
3.	¡He aquí el problema! Bueno, unos de los problemas. No es ya sólo que las cifras destinadas al teatro, a la cultura, son irrisorias para la flamante 9ª potencia industrial mundial, como no se cansa de repetir la retórica oficial de un gobierno tras otro…, sino que ni siquiera hay, a diferencia de nuestros vecinos, un programa cultural de mínimos en cada sector que se defina en la Oficinas Centrales y que obligue a su cumplimiento en todos los Centros del extranjero con eficacia y resultados palpables. No, en España, el pavor a cualquier centralismo significa en la práctica que los Centros Culturales españoles se rigen según los caprichos de sus equipos directivos. Y así, lógicamente, se termina siempre privilegiando el cine, la novela, a veces, la poesía (si le da a alguno por cultivarla), y las artes plásticas. El resto pasa al cajón de los “varios”. Y si no me creen, comprueben la documentación mencionada.<br />
4.	Para colmo de males el concepto de “cultura” exterior ha sido absorbido por la Agencia Española de Cooperación, es decir, por el rótulo de “cooperación” con dos consecuencias nefastas: la “cooperación cultural” es la prima pobre de las otras formas de cooperación, por lo que entonces se le recortan al máximo los presupuestos; y, lo que es aún peor, la idea misma de “promoción de la cultura española” se hace sospechosamente “imperialista, colonialista, egoísta, antigua”, con lo que muchos de nuestros funcionarios se sienten mucho más “solidarios” financiando con ese dinero proyectos digamos de un guatemalteco con un marroquí y semejantes. Por favor, comprueben nuestras autoridades culturales cómo nuestros vecinos europeos tienen muy claro que potenciar sus culturas en el exterior es una prioridad nacional al margen de sus políticas de cooperación.<br />
5.	Llegamos a la pregunta de fondo: ¿Para qué necesitamos los autores vivos nuestras instituciones culturales que pagamos con nuestro dinero, si éstos son los resultados? Ya vimos en otros artículos que la mayoría de los teatros públicos no sirven para mucho más que para financiar la carrera profesional de sus directores de turno. Ahora vemos que, salvo excepciones, las instituciones de promoción exterior están para poco más que para pagar la experiencia vital de unos años en el extranjero de sus directores de turno. ¡Y hacen muy bien! Ellos, los individuos, hacen muy bien en aprovecharse de las estructuras. Lo que estamos pidiendo, a gritos, es que por primera vez en España, se piense, se organice, se implemente una estructura que sí potencie el teatro español de los autores vivos al margen de los gustos, de las purezas y de los prejuicios de los individuos.</p>
<p>¿Y cómo? ¿Y dónde? Yo propongo que tal como están las cosas actualmente, se saque al teatro español del Ministerio de Cultura y se pase a cualquier otro: ¿A cuál? Al principio me decantaba por el de Sanidad y Consumo que mataría dos pájaros de un tiro: mejoraría la salud mental de los teatreros y haría que tal vez se les consumiera más. Luego me atrajo el de Trabajo no sólo por su abolengo sino porque a lo mejor así tendríamos más trabajo los autores españoles.</p>
<p>Pero creo que finalmente me inclino por el de Industria porque al menos ha demostrado que en sus respectivos sectores tipo el calzado, el automóvil, la moda, la restauración…, se dedica a promocionar a los creadores españoles y no a americanos, europeos, japoneses o chinos, como hacen nuestros teatros públicos, y porque sí invierte mucho dinero en las Ferias internacionales y en la promoción del Comercio Exterior. Tal vez así el teatro español contemporáneo sería considerado una industria para proteger, potenciar, exportar…, y no “cultura” para rellenar la capacidad retórica de nuestras autoridades. En todo caso, peor no nos puede ir y en última instancia a los autores siempre nos quedaría el honroso papel de seguir haciendo de monos de feria.</p>
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		<title>¿cómo sobrevivir en el país católico?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:24:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En España, hoy, hay censura. En España, hoy, hay autocensura. En España, hoy, hay teatro con adjetivo. En España, hoy, la censura es el adjetivo: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, universitario, lésbico, indígena, autonómico…. En España, hoy, el máximo objetivo es ser adjetivo. En España, hoy, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En España, hoy, hay censura.<br />
En España, hoy, hay autocensura.<br />
En España, hoy, hay teatro con adjetivo.<br />
En España, hoy, la censura es el adjetivo: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, universitario, lésbico, indígena, autonómico….<br />
En España, hoy, el máximo objetivo es ser adjetivo.<br />
En España, hoy, un espectáculo popular, el fútbol, no tiene adjetivo.<br />
En España, ayer, un espectáculo popular, el teatro desde El Siglo de Oro hasta Valle Inclán, no tenía adjetivo.<br />
En España, hoy, apenas hay teatro. Teatro es sustantivo. Punto.<br />
En España, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima.<br />
En España, hoy, el segundo máximo objetivo es ser víctima. Si somos víctimas estamos salvados.<br />
En España, hoy, vamos de víctimas hasta los católicos.<br />
En España, hoy, todos somos católicos: los clericales somos católicos y los ateos somos católicos; los conservadores somos católicos y los progresistas somos católicos; los de derechas somos católicos y los de izquierdas somos católicos…<br />
¡Qué lejos estaba Azaña de la realidad cuando dijo aquello de que España había dejado de ser católica!<br />
En España, hoy, el catolicismo es la censura<br />
En España, hoy, el catolicismo no es una religión.<br />
En España, hoy, el catolicismo es el mecanismo psicológico que rige el comportamiento individual y colectivo de los españoles. Han sido demasiados siglos de subyugación totalitaria como para quitárselos de encima en pocos años.<br />
En España, hoy, el tercer máximo objetivo de creadores, políticos, empresarios, periodistas… es crear una Iglesia con sus códigos, prelados y feligreses.<br />
En España, hoy, las derechas y las izquierdas tenemos nuestras Romas con nuestros Papas que nos dictan la Verdad:<br />
Así sabemos qué tenemos que pensar.<br />
Así sabemos cómo debemos comportarnos.<br />
Así nos admiten en sus rebaños si somos bienpensantes.<br />
Así nos expulsan de sus paraísos si somos malpensantes.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Así nos creemos libres.<br />
Así nos creemos independientes.<br />
Así  nos creemos adultos<br />
Así podemos suprimir al que piensa distinto con la conciencia tranquila.<br />
Así siempre estaremos seguros con Papas y Papás.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Para eso tenemos la Verdad.<br />
En España, hoy, el principio básico que rige nuestros sentimientos y mentes católicos es: La culpa.<br />
La culpa judeocristiana.<br />
Los enredos de la culpa.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios coincidamos en las causas: marginales, pobres, inmigrantes, minusválidos, minorías…<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios confundamos las buenas intenciones para ganar el Cielo con la buena creación artística.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios sigamos justificando el arte en función del qué olvidándonos del cómo.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios tiñamos todo lo que tocamos de lo de siempre: paternalismo, caridad, sumisión, jerarquía, tradición…<br />
La culpa hace que con cambiar de collares a los mismos perros nos tranquilicemos mucho:<br />
Y lo llamamos solidaridad.<br />
Y lo llamamos cooperación.<br />
Y lo llamamos ayuda humanitaria.<br />
Y lo llamamos diálogo.<br />
Y lo llamamos tolerancia.<br />
Y lo llamamos relativismo.<br />
Cuando no preferimos hablar de lo nuestro, de nuestras tradiciones, de nuestra lengua, de nuestra entidad, de nuestras costumbres, de nuestra nación…<br />
¡Ay, qué bien nos sentimos!<br />
(Y con la ventaja adicional de que cuando nos sale un hijo de puta, es nuestro hijo de puta y por lo tanto, es menos hijo de puta. O podemos decir que nada y un pacto de olvido.)<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios seamos tan antiguos.<br />
Por eso el arte no molesta más a nadie.<br />
Por eso el teatro es un púlpito más que se puede programar en cualquier parte.<br />
Por eso la cultura es un producto más de adorno que se mide por cantidades.</p>
<p>Yo lo he vivido: ¿Y cuando aparece una obra de teatro que realmente molesta?</p>
<p>Que provoca insultos verbales de violencia real.<br />
Que provoca amenazas de muerte de violencia real.<br />
Que provoca agresiones físicas de violencia real.<br />
Que provoca inquisiciones judiciales de violencia real.<br />
Ningún productor privado, ningún productor público, ningún programador privado, ningún programador público… la quiere programar.<br />
No es el momento oportuno.<br />
No hay que molestar innecesariamente.<br />
No es más que basura subjetiva.<br />
No es más que una rabieta.<br />
A pesar de tener la promoción asegurada sin apenas inversión, como tanto les gusta.<br />
A pesar de ser previsible un éxito comercial de taquilla, como tanto les gusta.<br />
A pesar de tener una extensa cobertura mediática, como tanto les gusta.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente el nombre.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente sus relaciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente las subvenciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente la poltrona.<br />
¡Y no me toquen la poltrona!<br />
¡Y no me toquen los cojones!<br />
¡Y se acojona!<br />
Dan más réditos las soflamas revolucionarias que se saben ya inanes verborreas clásicas.<br />
Dan más réditos las causas políticamente correctas que aseguren el aplauso de los respectivos colectivos correctos políticamente.<br />
Dan más réditos los teatros con adjetivo para que todos puedan comulgar en paz.<br />
¿No es como muy curioso?<br />
¡Somos muy católicos!<br />
¡Estamos muertos!<br />
¿Estamos muertos porque somos católicos?<br />
¿Somos católicos porque estamos muertos?<br />
¿Hay Iglesia porque hay Dios o hay Dios porque hay Iglesia?<br />
¿Son feos porque son religiosos o son religiosos porque son feos?<br />
En España, hoy, el catolicismo no es una religión. Es una cultura.<br />
En España, hoy, la cultura es la censura.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos dónde llevarnos la mano: ¿A la pistola? ¿Al monedero? ¿A la entrepierna? ¿O directamente al culo?&#8230; Es decir, ocio.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que gestores, programadores, ministros, directores, organizadores, eventos, fórums, encuentros… Es decir, propaganda.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos qué entra en el saco: restauración, moda, diseño, pasarela, peluquería, esoterismo… Es decir, parque temático.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que jerarquía de popes, premios nóbeles, articulistas, grandes firmas, intelectuales estrella… Es decir, superventas.<br />
¿Cómo sobrevivir en el país católico?<br />
Cuando no quieres entrar en ningún adjetivo porque no quieres ser víctima.<br />
Cuando no quieres ser católico porque quieres creer en la variedad.<br />
Cuando no quieres hacer cultura porque quieres estar vivo.<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón!<br />
¿Pero y si cambiamos de perros?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo guerracivilista de exterminar al que piensa distinto (si no físicamente, que ya no se estila, por ahora, al menos ideológicamente, moralmente, psicológicamente…), no nos interesamos por su pensamiento y regimos el debate por el saber y la excelencia?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo monoteísta de la Verdad, necesariamente belicista e imperialista, no volvemos al pluralismo de las verdades, obligatoriamente pacífico y civilizado?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo dogmático del Dios creacionista, no recuperamos lo divino, lo eterno y necesario de la naturaleza viva por sí misma, el misterio&#8230;, “sólo el misterio nos hace vivir” que nos recordaba el poeta asesinado?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo salvacionista  del tiempo lineal y siempre futuro, allí, no aspiramos al retorno del instante eterno, del fulgor, del temblor, del éxtasis, de la acción, de la afirmación, de la intensidad, de la plenitud, ahora, aquí?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo escatológico y transcendental que nos sitúa en el punto de vista de la muerte, del morir para vivir, del terror sobrenatural con demonios, juicios y pecados, no nos asomamos al punto de vista de la vida, de la admiración de lo natural, de la renovación, donde se muere porque se vive y de donde “yo me iré y seguirán los pájaros cantando” como cantaba el poeta exiliado?<br />
¿Y si frente a la violencia del teatro católico dominante de moral, púlpito y catequesis, no recuperamos el pulso trágico del atreverse a ser, del conocer y del azar?<br />
¿Y si frente a la violencia del teatro católico serio y solemne, no nos reímos un poco, incluso de nosotros mismos?<br />
¿Suenan mejor estos perros?<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón!</p>
<p>Una última curiosidad. Si te dan a elegir de nuevo entre el fuego y la esperanza: ¿Qué elegirías tú?<br />
¿Prometeo o Epidemeo?     </p>
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		<title>¿cómo sobrevivir en la ciudad católica?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[catolicismo]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
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		<description><![CDATA[En Madrid, hoy, hay censuras. En Madrid, hoy, hay autocensuras. En Madrid, hoy, hay teatro con adjetivo. En Madrid, hoy, el adjetivo es la censura: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, lésbico, indígena, autonómico…. En Madrid, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima. Y si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Madrid, hoy, hay censuras.<br />
En Madrid, hoy, hay autocensuras.<br />
En Madrid, hoy, hay teatro con adjetivo.<br />
En Madrid, hoy, el adjetivo es la censura: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, lésbico, indígena, autonómico….<br />
En Madrid, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima. Y si eres víctima estás salvado.<br />
En Madrid, hoy, un espectáculo popular, el fútbol, no tiene adjetivo.<br />
En Madrid, ayer, un espectáculo popular, el teatro desde El Siglo de Oro hasta Valle Inclán, no tenía adjetivo.<br />
En Madrid, hoy, no hay teatro. Teatro es sustantivo. Punto.<br />
En Madrid, hoy, hay católicos. Todos son católicos: los clericales y los ateos; los conservadores y los progresistas; las derechas y las izquierdas…<br />
¡Qué equivocado estaba el iluso Azaña cuando dijo aquello de que España había dejado de ser católica!<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo es la censura<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo no es una religión.<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo es el código psicológico que rige el comportamiento individual y colectivo de los españoles. Han sido demasiados siglos de subyugación como para quitárselos de encima en pocos años.<br />
En Madrid, hoy, las derechas y las izquierdas tienen sus Romas con sus Papas que desde sus Púlpitos nos dictan sus Verdades en sus Bulas&#8230;<br />
Así sabemos qué tenemos que pensar.<br />
Así conocemos cómo debemos comportarnos.<br />
Así nos admiten en sus rebaños si somos bienpensantes.<br />
Así nos expulsan de sus paraísos si somos malpensantes.<br />
Así nos creemos libres.<br />
Así nos creemos independientes.<br />
Así todos pensamos igual.<br />
Porque el catolicismo no es una religión. Es una cultura.<br />
En Madrid, hoy, la cultura es la censura.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabes dónde llevarte la mano: ¿A la pistola? ¿Al monedero? ¿A la entrepierna? ¿O directamente al culo?&#8230; Es decir, ocio.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no ves más que gestores, programadores, ministros, directores, organizadores, eventos, fórums, encuentros… Es decir, propaganda.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabes qué entra en el saco: restauración, moda, diseño, pasarela, peluquería, esoterismo… Es decir, consumo.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no ves más que jerarquía de popes, premios nóbeles, superventas, articulistas, grandes firmas, intelectuales estrella… Es decir, iglesia.<br />
¿Cómo sobrevivir en la ciudad católica?<br />
Cuando no entras en ningún adjetivo porque no quieres ser víctima.<br />
Cuando no eres católico porque no crees nada.<br />
Cuando no haces cultura porque estás aún vivo.<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón! </p>
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