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	<title>Íñigo Ramírez de Haro &#187; censura</title>
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		<title>¡nuevo error: otro éxito del terror!</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:40:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un Teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error! Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un Teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error!<br />
Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que nunca y programar la obra con más razón. En una ciudad libre y democrática, las únicas armas permitidas son las dialécticas.<br />
El señor Rubianes se limitó a hablar y a hacer una obra de teatro, una ficción:<br />
Que no le gusta a usted, pues contéstele hablando; Que no le gusta al público, pues que no vaya a ver la obra; Que no le gusta al Alcalde o a la Concejal de Cultura del Ayuntamiento, pues que cambien al director del Teatro que la programó… Todo menos darle existencia a los terroristas accediendo a sus fines, no programar la obra, por muchas instituciones y medios de comunicación que les respalden.<br />
¡Por favor, señor Rubianes, por favor, señor Gas, por favor señor Gallardón, programen la obra como estaba previsto! Y al terror combátanlo con la policía.<br />
El error se repite y si Madrid sigue doblegándose a los violentos, y por lo tanto siguen creciendo la censura y la autocensura, propongo que convirtamos los teatros en viviendas, centros comerciales o iglesias: catequesis y comercio. Pero si hablamos de cultura, y no queremos ser una ciudad provinciana de tercera, quiero recordar que la cultura o es subversiva o es decoración.</p>
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		<title>censura, subvenciones y amiguetes: el teatro con adjetivo</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando nos las creíamos muy felices los hijos de la democracia, el progresismo y el laicismo por el fin de la censura que durante tantos siglos ahogó a los creadores con dictaduras, conservadores e iglesias, he aquí que renace de sus cenizas con nuevos disfraces que no por más sutiles son menos eficaces. Incluso más. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando nos las creíamos muy felices los hijos de la democracia, el progresismo y el laicismo por el fin de la censura que durante tantos siglos ahogó a los creadores con dictaduras, conservadores e iglesias, he aquí que renace de sus cenizas con nuevos disfraces que no por más sutiles son menos eficaces. Incluso más. Porque si la censura directa ha ciertamente disminuido, aunque no desaparecido, parecen haberse disparado las dos censuras indirectas dominantes: el mercado y lo público.<br />
Todo creador sabe que para prosperar en el teatro, es decir, si no quiere dedicarse a otra cosa, tiene que aprender a disimular, a nadar con las censores, a utilizar un arma eficaz: la autocensura. Pero el problema de la autocensura es que una vez instalada se funde con el creador. Vivimos una época de tremenda autocensura. ¿Podemos aspirar a un mundo sin censura ni autocensura?<br />
En 1 Manifiesto, 2 Ejemplos y 3 Comentarios repasemos tres censuras que paradójicamente se venden como grandes logros del teatro público (de la censura del mercado hablaremos otro día): subvenciones, amiguetes y adjetivos. Las subvenciones y los  amiguetes son el pan nuestro de cada día, pero los adjetivos benditos se han convertido en la forma más preocupante de la censura actual al ir acompañados de la sobrecogedora carga de lo bienpensante, de lo correcto políticamente, de lo moralmente ortodoxo…, y por lo tanto son incuestionables. ¿Quién se atreve contra cualquiera de los adjetivos bien si no quiere quedar relegado a la condición de paria?</p>
<p>MANIFIESTO: ¡CÓMO SOBREVIVIR EN EL PAÍS CATÓLICO!<br />
En España, hoy, hay censura.<br />
En España, hoy, hay autocensura.<br />
En España, hoy, hay teatro con adjetivo.<br />
En España, hoy, la censura es el adjetivo: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, universitario, lésbico, indígena, autonómico….<br />
En España, hoy, el máximo objetivo es ser adjetivo.<br />
En España, hoy, un espectáculo popular, el fútbol, no tiene adjetivo.<br />
En España, ayer, un espectáculo popular, el teatro desde El Siglo de Oro hasta Valle Inclán, no tenía adjetivo.<br />
En España, hoy, apenas hay teatro. Hay adjetivo. El teatro es sustantivo.<br />
En España, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima.<br />
En España, hoy, el segundo máximo objetivo es ser víctima. Si somos víctimas estamos salvados.<br />
En España, hoy, vamos de víctimas hasta los católicos.<br />
En España, hoy como ayer, el adjetivo que mejor nos define es el de católico.<br />
En España, hoy como ayer, todos somos católicos: los clericales somos católicos y los ateos somos católicos; los conservadores somos católicos y los progresistas somos católicos; los de derechas somos católicos y los de izquierdas somos católicos…<br />
¡Qué entrañable nos resulta Azaña cuando dijo aquello de que España había dejado de ser católica!<br />
En España, hoy como ayer, el catolicismo es la censura<br />
En España, hoy como ayer, el catolicismo no es una religión.<br />
En España, hoy como ayer, el catolicismo es el mecanismo psicológico que rige el comportamiento individual y colectivo de los españoles. Han sido demasiados siglos de subyugación totalitaria como para quitárselos de encima en pocos años.<br />
En España, hoy como ayer, el tercer máximo objetivo de creadores, políticos, empresarios, periodistas… es crear una Iglesia con sus códigos, prelados y feligreses.<br />
En España, hoy como ayer, las derechas y las izquierdas tenemos nuestras Romas con nuestros Papas que nos dictan la Verdad:<br />
Así sabemos qué tenemos que pensar.<br />
Así sabemos cómo debemos comportarnos.<br />
Así nos admiten en sus rebaños si somos bienpensantes.<br />
Así nos expulsan de sus paraísos si somos malpensantes.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Así nos creemos libres.<br />
Así nos creemos independientes.<br />
Así  nos creemos adultos<br />
Así podemos suprimir al que piensa distinto con la conciencia tranquila.<br />
Así siempre estaremos seguros con Papas y Papás.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Para eso tenemos la Verdad.<br />
En España, hoy como ayer, el principio básico que rige nuestros sentimientos y mentes católicos es: La culpa.<br />
La culpa judeocristiana.<br />
Los enredos de la culpa.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios coincidamos en las causas: marginales, pobres, inmigrantes, minusválidos, minorías…<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios confundamos las buenas intenciones para ganar el Cielo con la buena creación artística.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios sigamos justificando el arte en función del qué olvidándonos del cómo.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios tiñamos todo lo que tocamos de lo de siempre: paternalismo, caridad, sumisión, jerarquía, tradición…<br />
La culpa hace que con cambiar de collares a los mismos perros nos tranquilicemos mucho:<br />
Y lo llamamos solidaridad.<br />
Y lo llamamos cooperación.<br />
Y lo llamamos ayuda humanitaria.<br />
Y lo llamamos diálogo.<br />
Y lo llamamos tolerancia.<br />
Y lo llamamos relativismo.<br />
Cuando no preferimos hablar de lo nuestro, de nuestras tradiciones, de nuestra lengua, de nuestra identidad, de nuestras costumbres, de nuestra nación…<br />
¡Ay, qué bien nos sentimos!<br />
(Y con la ventaja adicional de que cuando nos sale un hijo de puta, es nuestro hijo de puta y por lo tanto, siempre es menos hijo de puta. O podemos decir que nada y un pacto de olvido.)<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios seamos tan antiguos.<br />
Por eso el arte no molesta más a nadie.<br />
Por eso el teatro es un púlpito más que se puede programar en cualquier parte.<br />
Por eso la cultura es un producto más de adorno que se mide por cantidades.</p>
<p>¿Y cuando aparece una obra de teatro que realmente molesta?<br />
Yo lo he vivido. Una obra…</p>
<p>Que provoca insultos verbales de violencia real.<br />
Que provoca amenazas de muerte de violencia real.<br />
Que provoca agresiones físicas de violencia real.<br />
Que provoca inquisiciones judiciales de violencia real.<br />
Curiosamente, ningún productor privado, ningún productor público, ningún programador privado, ningún programador público… la quiere programar.<br />
No es el momento oportuno, dicen.<br />
No hay que molestar innecesariamente.<br />
No es más que basura subjetiva.<br />
No es más que una rabieta.<br />
No es más que la búsqueda desesperada de promoción ante la falta de talento.<br />
No es más que una provocación y su autor un provocador de pacotilla.<br />
A pesar de tener la publicidad asegurada sin apenas inversión, como tanto les gusta a los programadores y productores.<br />
A pesar de ser previsible un éxito comercial de taquilla, como tanto les gusta a los programadores y productores.<br />
A pesar de tener una extensa cobertura mediática, como tanto les gusta a los programadores y productores.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente el nombre.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente sus relaciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente las subvenciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente la poltrona.<br />
¡Y no me toquen la poltrona!<br />
¡Y no me toquen los cojones!<br />
¡Y se acojona!<br />
Dan mucho más réditos, y sin ningún riesgo, las soflamas revolucionarias que se saben ya inanes verborreas clásicas. ¡Eso sí que es teatro político… aunque a nadie le mueva un pelo!<br />
Dan mucho más réditos, y sin ningún riesgo, las causas políticamente correctas que aseguren el aplauso de los respectivos colectivos correctos políticamente. ¡Eso sí es teatro social… aunque a nadie le mueva un pelo!<br />
Dan más réditos, y sin ningún riesgo, los teatros con adjetivo para que todos puedan comulgar en paz. ¡Eso sí es teatro solidario… aunque a nadie muevan un pelo!<br />
¿No es como muy curioso?<br />
¿No es que somos como muy católicos?<br />
¿O es que el teatro está muerto?<br />
¿O es que nosotros estamos muertos?<br />
¿Estamos muertos porque somos católicos?<br />
¿Somos católicos porque estamos muertos?<br />
¿Hay Iglesia porque hay Dios o hay Dios porque hay Iglesia?<br />
En España, hoy, el catolicismo no es una religión. Es una cultura.<br />
En España, hoy, la cultura es la censura.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos dónde llevarnos la mano: ¿A la pistola? ¿Al monedero? ¿A la entrepierna? ¿O directamente al culo?&#8230; Es decir, ocio.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que gestores, programadores, ministros, directores, organizadores, eventos, fórums, encuentros… Es decir, propaganda.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos qué entra en el saco: restauración, moda, diseño, pasarela, peluquería, esoterismo… Es decir, parque temático.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que jerarquía de popes, premios nóbeles, articulistas, grandes firmas, intelectuales estrella… Es decir, superventas.<br />
¿Cómo sobrevivir en el país católico?<br />
Cuando no quieres entrar en ningún adjetivo porque no quieres ser víctima.<br />
Cuando no quieres ser católico porque no crees en el monoteísmo sino en la pluralidad.<br />
Cuando no quieres hacer cultura porque quieres estar vivo.<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón!</p>
<p>COMENTARIO 1: CENSURA DIRECTA: “ME CAGO EN DIOS”<br />
Resulta altamente ilustrativo en la cultura católica dominante en España, ya sea en su versión religiosa o laica, un caso como el de “Me cago en Dios”. Como censura directa e interferencia fue el colofón de al menos diez casos documentados en los últimos años del gobierno del PP. (Se da la circunstancia ya habitual en la historia de la censura que algunos de los censores del momento siguen siendo flamantes defensores históricos de la libertad de expresión en sus soflamas hasta revolucionarias.)<br />
Cuando apareció “Me cago en Dios” y empezaron las censuras, las denuncias, las agresiones físicas violentas, las amenazas de muerte a diario, el medio cultural español exhibió sus mecanismos católicos: Era previsible que los inquisidores, la Confederación Episcopal y su brazo radiofónico, la COPE, organizaran la caza, captura y denuncia con el aplauso del PP;<br />
No era tan previsible la falta de apoyo del partido en el gobierno, el PSOE, con justificaciones tipo: “no es el momento”, “no queremos molestar” (en estos casos siempre me pregunto cuándo será el momento);<br />
Y francamente imprevisible, para los no avezados en catolicismo, resultaron las reacciones de colectivos como la “Plataforma contra la guerra” y otras, tan activas ellas en guerras políticamente correctas, pero que en este caso, aunque era la primera vez que se pegó a profesionales en un escenario, se intentó quemar un teatro, etc, no hubo reacciones institucionales, porque como me contó un directivo se habían esgrimido argumentos tipo: en definitiva “no es Javier Bardem”…<br />
En fin, que te quedas solo con unos cuantos amigos y algunas excepciones grupales como la Asociación de Autores de Teatro o el extraordinario comportamiento del Teatro Alfil que se atrevió a programarla contra la venganza de las instituiciones subvencionadoras y de las milicias integristas amenazantes y violentas.</p>
<p>EJEMPLO 1: LA CRISPACIÓN ENTRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN<br />
Llamativo el odio de la COPE, de El Mundo, de La Razón, del ABC hacia el grupo PRISA, la SER o El País. Paradójico que ese odio se pretenda amparar en algún ideal o defensa de libertades o derechos cuando ya sabemos qué bien los defendían y con quién estaban aliados cuando en el pasado esos medios(o sus equivalentes) tuvieron el poder durante siglos.<br />
La rivalidad repite todos los mecanismos de las guerras entre las iglesias: La COPE, El Mundo, La Razón, el ABC, quieren ser iglesia con éxito como sí lo consiguió su rival. Sus críticas, sus rabias, sus odios, no son más que la medida de sus fracasos en serlo.</p>
<p>COMENTARIO 2: CENSURA INDIRECTA: SUBVENCIONES<br />
La incapacidad de organizar un teatro público eficiente en España tras tres décadas de intentonas nos ha llevado a esta versión cutrepública de escasa operatividad para pontenciar un buen teatro español, pero de gran eficacia a la hora del control creativo a través de sus dos poderosas armas: las subvenciones y los teatros públicos. ¿No es curiosa la ausencia casi completa de ayuda pública en otros tramos de la creación teatral: la distribución, la promoción, la formación, la circulación dentro y fuera de España…, de mucho menor calado para controlar?<br />
El teatro cutrepúblico español es cutre en primer lugar porque frente al modelo francés o alemán a imitar, las llamadas subvenciones se han convertido en unas bolsas de migajas repartidas con el criterio de “café para todos” los pedigüeños que impide cualquier posibilidad de excelencia pero que, como la caridad, acalla críticas y quejas no vaya a ser que el año siguiente no te den ni siquiera eso.<br />
Porque el teatro cutrepúblico español sí ha sido extraordinariamente eficaz, hay que reconocerlo, en acabar con la iniciativa e independencia de los creadores. Ya apenas nadie se embarca en un proyecto si no cuenta con algún tipo de ayuda pública. Hasta muchos de los llamados empresarios privados se jactan de haber conseguido convencer a las autoridades de la necesidad de que los subvencionen y así no arriesgan. ¿Por qué se siguen llamando empresarios? Ni idea. Se mata la necesidad del creador y todo muy seguro…, muy seguro de mediocridad.<br />
 Y ya en el capítulo de los directores de los teatros públicos, tradicionalmente encomendados a ilustres creadores, siempre me sorprenderá el gustillo que se desarrolla en muchos de ellos por el sueldo público mensual, o sea por ser funcionarios- eso sí, sin hacer oposiciones- que transformará sus grandes proyectos iniciales en cómo mantenerse inexpugnables en las poltronas durante el mayor tiempo posible.<br />
Para ello emplean un cúmulo de fórmulas más o menos picarescas, pero la más efectiva sigue siendo la de convertir la programación en una cartera de pedidos e intercambio de cromos con los otros directores y programadores españoles (mimar especialmente la Comunidad Autónoma de proveniencia) o internacionales que les aseguren sus estabilidades económicas.<br />
Da igual que el teatro español apenas exista en el mundo y sea tan pobre comparado con nuestros vecinos europeos; da igual que el provincianismo dominante resalte unos valores que no resisten a ninguna crítica; da igual que sea prácticamente imposible formarse con un mínimo de calidad…; da igual todo, o parafraseando a Tácito, da igual que se haya creado un páramo y lo llamemos teatro. Lo importante es que contribuyentes y teatreros servimos principalmente para financiar el futuro profesional de los directores de teatros públicos y demás autoridades. No al revés.</p>
<p>EJEMPLO 2: EL AÑO DE “DON QUIJOTE”<br />
¿Cómo hace el teatro público para que los creadores no piensen en cosas raras no vayan a ponerse a cuestionar las estructuras dominantes? Dándoles las ideas, los temas de redacción, como en el colegio. Es decir, creando adjetivos. Uno muy en boga es el de las conmemoraciones. Todo creador que, ¡oh, casualidad!, ajuste su necesidad creativa al año temático de turno recibirá un chorro de subvenciones, prebendas y programaciones en teatros públicos.<br />
Yo confieso que este año de D. Quijote, como los anteriores de Alberti, Cernuda o Lorca, me han llegado a producir tanto vómito hacia los homenajeados cuando antes me entusiasmaban, que estoy preocupado. Preveo que en 20 años de promociones voy a acabar odiando la cultura. ¿Será ése el objetivo secreto de nuestras autoridades?</p>
<p>COMENTARIO 3: CENSURA INDIRECTA: LOS AMIGUETES<br />
Tras los años inaugurales de UCD, los catorce del PSOE, los ocho del PP y el último año y pico del PSOE, donde todos ellos anunciaron el gran cambio en el teatro español, ya podemos apreciar en qué consiste: el cambio en España es el cambio de amiguetes. Ah, y de nombres.<br />
Cada nueva legislatura nos ameniza con bautizos. A la caridad la llamamos cooperación; a la limosna, subvenciones; a la compasión, solidaridad; al centro de Madrid, Barrio de las Artes; para el INAEM ya nos anuncian un nuevo acróstico… El cambio de nombre tiene la ventaja adicional de que no hay que cambiar nada más.<br />
Pero qué gran emoción nos invade con el cambio de amiguetes. Yo, como mucho de mis  colegas, debo ser completamente idiota, porque por mucho que me esfuerzo en entender la mayoría de los nombramientos de las autoridades, de los directores de los teatros públicos, de los programados por los teatros públicos, pensando en términos de talento, capacidad, eficacia, trayectoria o incluso ideología…, no los entiendo. Y la solución era tan fácil: Bastaba con rascar en las biografías comunes, en las vidas paralelas…<br />
Los amiguetes tienen la ventaja incalculable de que si las cosas no se tuercen demasiado puedes de nuevo asegurarte vivir muchos años de lo público con el intercambio de favores. Que exista mundo fuera de los amiguetes no es un problema de los amiguetes; es un problema del mundo. Y los amiguetes son siempre geniales, por supuesto.<br />
Así, poco a poco, he llegado a la constatación de que el teatro español es profundamente aristotélico. No me refiero al Aristóteles de la “Poética” o de la “Metafísica” sino al de la “Ética a Nicómaco” cuando recomienda que la felicidad, la buena vida, la virtud, se encuentran en el cultivo de la amistad.<br />
Amigos, colegas, teatreros, si queremos hacer algo en el teatro en España, ya sabemos la lección: ¡Cultivemos a los amiguetes!    </p>
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		<title>¿cómo sobrevivir en el país católico?</title>
		<link>http://www.ramirezdeharo.com/%c2%bfcomo-sobrevivir-en-el-pais-catolico/</link>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:24:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En España, hoy, hay censura. En España, hoy, hay autocensura. En España, hoy, hay teatro con adjetivo. En España, hoy, la censura es el adjetivo: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, universitario, lésbico, indígena, autonómico…. En España, hoy, el máximo objetivo es ser adjetivo. En España, hoy, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En España, hoy, hay censura.<br />
En España, hoy, hay autocensura.<br />
En España, hoy, hay teatro con adjetivo.<br />
En España, hoy, la censura es el adjetivo: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, universitario, lésbico, indígena, autonómico….<br />
En España, hoy, el máximo objetivo es ser adjetivo.<br />
En España, hoy, un espectáculo popular, el fútbol, no tiene adjetivo.<br />
En España, ayer, un espectáculo popular, el teatro desde El Siglo de Oro hasta Valle Inclán, no tenía adjetivo.<br />
En España, hoy, apenas hay teatro. Teatro es sustantivo. Punto.<br />
En España, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima.<br />
En España, hoy, el segundo máximo objetivo es ser víctima. Si somos víctimas estamos salvados.<br />
En España, hoy, vamos de víctimas hasta los católicos.<br />
En España, hoy, todos somos católicos: los clericales somos católicos y los ateos somos católicos; los conservadores somos católicos y los progresistas somos católicos; los de derechas somos católicos y los de izquierdas somos católicos…<br />
¡Qué lejos estaba Azaña de la realidad cuando dijo aquello de que España había dejado de ser católica!<br />
En España, hoy, el catolicismo es la censura<br />
En España, hoy, el catolicismo no es una religión.<br />
En España, hoy, el catolicismo es el mecanismo psicológico que rige el comportamiento individual y colectivo de los españoles. Han sido demasiados siglos de subyugación totalitaria como para quitárselos de encima en pocos años.<br />
En España, hoy, el tercer máximo objetivo de creadores, políticos, empresarios, periodistas… es crear una Iglesia con sus códigos, prelados y feligreses.<br />
En España, hoy, las derechas y las izquierdas tenemos nuestras Romas con nuestros Papas que nos dictan la Verdad:<br />
Así sabemos qué tenemos que pensar.<br />
Así sabemos cómo debemos comportarnos.<br />
Así nos admiten en sus rebaños si somos bienpensantes.<br />
Así nos expulsan de sus paraísos si somos malpensantes.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Así nos creemos libres.<br />
Así nos creemos independientes.<br />
Así  nos creemos adultos<br />
Así podemos suprimir al que piensa distinto con la conciencia tranquila.<br />
Así siempre estaremos seguros con Papas y Papás.<br />
Porque todos pensamos igual.<br />
Para eso tenemos la Verdad.<br />
En España, hoy, el principio básico que rige nuestros sentimientos y mentes católicos es: La culpa.<br />
La culpa judeocristiana.<br />
Los enredos de la culpa.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios coincidamos en las causas: marginales, pobres, inmigrantes, minusválidos, minorías…<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios confundamos las buenas intenciones para ganar el Cielo con la buena creación artística.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios sigamos justificando el arte en función del qué olvidándonos del cómo.<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios tiñamos todo lo que tocamos de lo de siempre: paternalismo, caridad, sumisión, jerarquía, tradición…<br />
La culpa hace que con cambiar de collares a los mismos perros nos tranquilicemos mucho:<br />
Y lo llamamos solidaridad.<br />
Y lo llamamos cooperación.<br />
Y lo llamamos ayuda humanitaria.<br />
Y lo llamamos diálogo.<br />
Y lo llamamos tolerancia.<br />
Y lo llamamos relativismo.<br />
Cuando no preferimos hablar de lo nuestro, de nuestras tradiciones, de nuestra lengua, de nuestra entidad, de nuestras costumbres, de nuestra nación…<br />
¡Ay, qué bien nos sentimos!<br />
(Y con la ventaja adicional de que cuando nos sale un hijo de puta, es nuestro hijo de puta y por lo tanto, es menos hijo de puta. O podemos decir que nada y un pacto de olvido.)<br />
La culpa hace que ateos y clericales, progresistas y reaccionarios seamos tan antiguos.<br />
Por eso el arte no molesta más a nadie.<br />
Por eso el teatro es un púlpito más que se puede programar en cualquier parte.<br />
Por eso la cultura es un producto más de adorno que se mide por cantidades.</p>
<p>Yo lo he vivido: ¿Y cuando aparece una obra de teatro que realmente molesta?</p>
<p>Que provoca insultos verbales de violencia real.<br />
Que provoca amenazas de muerte de violencia real.<br />
Que provoca agresiones físicas de violencia real.<br />
Que provoca inquisiciones judiciales de violencia real.<br />
Ningún productor privado, ningún productor público, ningún programador privado, ningún programador público… la quiere programar.<br />
No es el momento oportuno.<br />
No hay que molestar innecesariamente.<br />
No es más que basura subjetiva.<br />
No es más que una rabieta.<br />
A pesar de tener la promoción asegurada sin apenas inversión, como tanto les gusta.<br />
A pesar de ser previsible un éxito comercial de taquilla, como tanto les gusta.<br />
A pesar de tener una extensa cobertura mediática, como tanto les gusta.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente el nombre.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente sus relaciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente las subvenciones.<br />
Pero como realmente molesta, entonces el programador se juega realmente la poltrona.<br />
¡Y no me toquen la poltrona!<br />
¡Y no me toquen los cojones!<br />
¡Y se acojona!<br />
Dan más réditos las soflamas revolucionarias que se saben ya inanes verborreas clásicas.<br />
Dan más réditos las causas políticamente correctas que aseguren el aplauso de los respectivos colectivos correctos políticamente.<br />
Dan más réditos los teatros con adjetivo para que todos puedan comulgar en paz.<br />
¿No es como muy curioso?<br />
¡Somos muy católicos!<br />
¡Estamos muertos!<br />
¿Estamos muertos porque somos católicos?<br />
¿Somos católicos porque estamos muertos?<br />
¿Hay Iglesia porque hay Dios o hay Dios porque hay Iglesia?<br />
¿Son feos porque son religiosos o son religiosos porque son feos?<br />
En España, hoy, el catolicismo no es una religión. Es una cultura.<br />
En España, hoy, la cultura es la censura.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos dónde llevarnos la mano: ¿A la pistola? ¿Al monedero? ¿A la entrepierna? ¿O directamente al culo?&#8230; Es decir, ocio.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que gestores, programadores, ministros, directores, organizadores, eventos, fórums, encuentros… Es decir, propaganda.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabemos qué entra en el saco: restauración, moda, diseño, pasarela, peluquería, esoterismo… Es decir, parque temático.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no vemos más que jerarquía de popes, premios nóbeles, articulistas, grandes firmas, intelectuales estrella… Es decir, superventas.<br />
¿Cómo sobrevivir en el país católico?<br />
Cuando no quieres entrar en ningún adjetivo porque no quieres ser víctima.<br />
Cuando no quieres ser católico porque quieres creer en la variedad.<br />
Cuando no quieres hacer cultura porque quieres estar vivo.<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón!<br />
¿Pero y si cambiamos de perros?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo guerracivilista de exterminar al que piensa distinto (si no físicamente, que ya no se estila, por ahora, al menos ideológicamente, moralmente, psicológicamente…), no nos interesamos por su pensamiento y regimos el debate por el saber y la excelencia?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo monoteísta de la Verdad, necesariamente belicista e imperialista, no volvemos al pluralismo de las verdades, obligatoriamente pacífico y civilizado?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo dogmático del Dios creacionista, no recuperamos lo divino, lo eterno y necesario de la naturaleza viva por sí misma, el misterio&#8230;, “sólo el misterio nos hace vivir” que nos recordaba el poeta asesinado?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo salvacionista  del tiempo lineal y siempre futuro, allí, no aspiramos al retorno del instante eterno, del fulgor, del temblor, del éxtasis, de la acción, de la afirmación, de la intensidad, de la plenitud, ahora, aquí?<br />
¿Y si frente a la violencia del catolicismo escatológico y transcendental que nos sitúa en el punto de vista de la muerte, del morir para vivir, del terror sobrenatural con demonios, juicios y pecados, no nos asomamos al punto de vista de la vida, de la admiración de lo natural, de la renovación, donde se muere porque se vive y de donde “yo me iré y seguirán los pájaros cantando” como cantaba el poeta exiliado?<br />
¿Y si frente a la violencia del teatro católico dominante de moral, púlpito y catequesis, no recuperamos el pulso trágico del atreverse a ser, del conocer y del azar?<br />
¿Y si frente a la violencia del teatro católico serio y solemne, no nos reímos un poco, incluso de nosotros mismos?<br />
¿Suenan mejor estos perros?<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón!</p>
<p>Una última curiosidad. Si te dan a elegir de nuevo entre el fuego y la esperanza: ¿Qué elegirías tú?<br />
¿Prometeo o Epidemeo?     </p>
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		<title>¿cómo sobrevivir en la ciudad católica?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 16:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>masmedios_ny</dc:creator>
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		<category><![CDATA[catolicismo]]></category>
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		<description><![CDATA[En Madrid, hoy, hay censuras. En Madrid, hoy, hay autocensuras. En Madrid, hoy, hay teatro con adjetivo. En Madrid, hoy, el adjetivo es la censura: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, lésbico, indígena, autonómico…. En Madrid, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima. Y si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Madrid, hoy, hay censuras.<br />
En Madrid, hoy, hay autocensuras.<br />
En Madrid, hoy, hay teatro con adjetivo.<br />
En Madrid, hoy, el adjetivo es la censura: comercial, alternativo, público, clásico, inmigrante, étnico, identitario, antropológico, joven, nacional, político, femenino, gay, lésbico, indígena, autonómico….<br />
En Madrid, hoy, la picaresca consiste en convertir el adjetivo en víctima. Y si eres víctima estás salvado.<br />
En Madrid, hoy, un espectáculo popular, el fútbol, no tiene adjetivo.<br />
En Madrid, ayer, un espectáculo popular, el teatro desde El Siglo de Oro hasta Valle Inclán, no tenía adjetivo.<br />
En Madrid, hoy, no hay teatro. Teatro es sustantivo. Punto.<br />
En Madrid, hoy, hay católicos. Todos son católicos: los clericales y los ateos; los conservadores y los progresistas; las derechas y las izquierdas…<br />
¡Qué equivocado estaba el iluso Azaña cuando dijo aquello de que España había dejado de ser católica!<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo es la censura<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo no es una religión.<br />
En Madrid, hoy, el catolicismo es el código psicológico que rige el comportamiento individual y colectivo de los españoles. Han sido demasiados siglos de subyugación como para quitárselos de encima en pocos años.<br />
En Madrid, hoy, las derechas y las izquierdas tienen sus Romas con sus Papas que desde sus Púlpitos nos dictan sus Verdades en sus Bulas&#8230;<br />
Así sabemos qué tenemos que pensar.<br />
Así conocemos cómo debemos comportarnos.<br />
Así nos admiten en sus rebaños si somos bienpensantes.<br />
Así nos expulsan de sus paraísos si somos malpensantes.<br />
Así nos creemos libres.<br />
Así nos creemos independientes.<br />
Así todos pensamos igual.<br />
Porque el catolicismo no es una religión. Es una cultura.<br />
En Madrid, hoy, la cultura es la censura.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabes dónde llevarte la mano: ¿A la pistola? ¿Al monedero? ¿A la entrepierna? ¿O directamente al culo?&#8230; Es decir, ocio.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no ves más que gestores, programadores, ministros, directores, organizadores, eventos, fórums, encuentros… Es decir, propaganda.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no sabes qué entra en el saco: restauración, moda, diseño, pasarela, peluquería, esoterismo… Es decir, consumo.<br />
Y al oír la palabra cultura ya no ves más que jerarquía de popes, premios nóbeles, superventas, articulistas, grandes firmas, intelectuales estrella… Es decir, iglesia.<br />
¿Cómo sobrevivir en la ciudad católica?<br />
Cuando no entras en ningún adjetivo porque no quieres ser víctima.<br />
Cuando no eres católico porque no crees nada.<br />
Cuando no haces cultura porque estás aún vivo.<br />
¡No tengo ni puta idea, con perdón! </p>
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