ESTRACTO de
¿PERO ES QUE TENGO QUE MORIR PARA QUE ME HAGAÍS CASO?

CABALLERO.- “…Os merecéis ir por una vez en vuestra triste vida a un restaurante de lujo, a un banquete. Claro que sí. ¡A que os comáis un buen ejemplar de humano! Un hombre de verdad. Un caballero. Ya está bien que siempre os los entierren a nueve metros de profundidad. ¡Pegaos un atracón...! Yo sin duda os recomiendo mis solomillos. Los he forjado en los mejores restaurantes del mundo a base de caviar, de foie, de salmón, de langostas, de jamón pata negra..., en fin, de todo tipo de delicatessen..., y los he mojado en las mejores cosechas de tinto, champán, nada de cavas. Porque yo soy un gurmé. ¿Eso sí lo sabéis, no...? Lo que nunca me han gustado son las sopas. Lo reconozco. Salvo el gazpacho en verano. Pero el resto, me gusta todo: la mantequilla, el aceite, el tocino, los fritos, unas buenas porras de desayuno... Todo lo que engorde mucho. De especialidad tenéis sin duda mi casquería. Tengo una lengua y un hígado de rechupete... No encontraréis nada igual en todo el país. Por no hablar de mis criadillas. Las sirvo bien jugositas, rezumando semen por todas partes, semen que ha regado los mejores coños del mundo... Y como plato del día, hoy os puedo ofrecer... mis sesos. ¡Qué sesos! ¡Deliciosos! Me agujereáis la tapa y así, a picotazos, podéis saborear los pensamientos más lógicos, originales y sublimes... Ahora ya sí que me voy a cabrear como no vengáis. ¡Joder! ¿Pero qué más queréis? Os doy todo. Si queréis hasta lloro para que tengáis salsa y no esté seco...”

 

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