ESTRACTO de
EXTINCIÓN :

Del coche entra IVÁN.

IVÁN.- ¿Pero qué es este escándalo…? En esta casa ya no se puede ni ver la televisión tranquilo… Sabéis que detesto la violencia. Y vosotros… Todo hecho una mierda… Muy bonito… ¿Qué está pasando?

MARIO.- No está pasando nada.

IVÁN.- ¿Nada? Que nada tan curiosa.

LUZ.- No es para nada lo que te imaginas.

IVÁN.- Yo no imagino nada…, veo.

MARIO.- Estaba tratando de que coma.

IVÁN.- ¿Tratando de que coma?

LUZ.- ¿Te parecen buenas horas para venir a cenar?

MARIO.- Te prepararé la cena.

LUZ.- ¿Porque tú has venido a cenar, no?

MARIO.- Os haré una buena cena familiar. Como en los viejos tiempos.

LUZ.- Una idea estupenda. ¿Qué celebramos?

MARIO.- Eso, ¿qué celebramos?

LUZ.- Nunca se le ocurre nada… Celebramos lo que tenga que anunciarnos.

MARIO.- Muy bien. ¿Y qué es?

LUZ.- Me muero de curiosidad.

MARIO.- Yo también. ¿Qué es?

IVÁN.- A MARIO. ¿Y qué tal…? ¿Entra bien la colita en el agujerito?

MARIO.- Te prohibo que me hables así.

IVÁN.- A LUZ. ¿Qué? ¿Te estaba gustando o te estabas resistiendo? ¿O te estabas resistiendo porque te estaba gustando?

LUZ.- ¿Te has vuelto loco? ¿Crees que son formas de hablarnos? ¡Un poco de respeto! No estás con tus amigotes.

IVÁN.- Cada día os complicáis más la puesta en escena.

MARIO.- No te lo vuelvo a repetir. No tolero que nos hables así.

IVÁN.- Vosotros que vais de tan ecológicos, ¿es que ya no os excitan las formas tradicionales?

MARIO.- Si has venido a insultar, es mejor que te vayas.
IVÁN.- ¿Conque os he vuelto a coger? ¿Cuántas veces os lo he repetido? ¿Y qué os dije que pasaría…?

LUZ.- Hijo, pero si tu padre y yo estamos en crisis.
MARIO.- Voy a preparar la cena.

IVÁN.- ¡Tú no vas a preparar nada! ¿Qué haces todavía de pie? ¿Se puede saber por qué no estás en tu sitio? Venga, inmediatamente…

MARIO.- Ah no…

IVÁN.- ¿Te has vuelto loco?

MARIO.- No quiero. Yo me estaba yendo. Ya no aguanto más. Aquí os quedáis. Empiezo otra vida. Estaba soltándola para que también se vaya.

LUZ.- Al mar.

IVÁN.- ¿Tengo que repetirlo?

MARIO.- Por favor, deja que me marche.

MARIO le da el cuchillo a IVÁN. Se sienta en otra silla debajo de otra gota. Se desnuda. IVÁN le ata.

IVÁN.- Yo prepararé la cena.

Pausa. MARIO y LUZ en sus gotas. IVÁN limpia el espacio.

LUZ.- ¡Qué alegría que hayas venido! Me sentía tan sola. Ahora ya todo será distinto contigo. Pero no me has dado un gran beso de bienvenida. ¿Qué te ocurre? ¿Te encuentras mal? Siempre lo haces. Ven, siéntate en mis rodillas y déjame que te acaricie mientras me lo cuentas todo. Descárgate conmigo. ¿A que vienes a decirnos que te has enamorado? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que te has echado novia y te quieres ir a vivir con ella? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que está embarazada, vas a tener un hijo y seremos abuelos? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que eres homosexual, te vas a vivir con tu novio y ya no seremos abuelos? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que de pronto crees en dios y has decidido hacerte cura? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que nos odias y que no quieres volver a vernos? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que has decidido suicidarte porque la vida no tiene sentido? ¿A que no me equivoco? ¿A que vienes a decirnos que has comprendido que no hay mejor sitio que esta casa y que quieres vivir con nosotros para siempre? ¿A que no me equivoco…?

MARIO.- Habla, hijo, dilo todo. Yo sé que no es fácil, pero no te preocupes. Como te salga. Yo también pasé por esto mismo y sé muy bien de qué se trata. Se pasa muy mal, pero hay que pasarlo. Sólo te puedo decir que estás en confianza. Habla libremente. Te comprendo. Te comprendo tanto que sé que tu mayor problema es que como nos quieres, temes hacernos daño, molestarnos. Sé muy bien cómo te sientes. Pero no tiene remedio. Es ley de vida. Antes o después tenía que llegar el momento. Es muy probable que nos duela mucho tu decisión, pero es tu vida y la tienes que vivir. Así es. Llega la madurez y debes seguir tu camino cueste lo que cueste…

IVAN.- Yo no quisiera que os lo tomaseis personalmente. Aunque también. Quiero decir que vosotros no tenéis la culpa. Aunque también. Y mucho. Pero quiero decir que no sois los únicos. Vosotros hicisteis lo mismo que todos. Ni siquiera tenéis personalidad para haber sido únicos. Quiero decir que lo que voy a haceros no va dirigido a vosotros. Aunque también, por supuesto. Vosotros lo vais a padecer. Pero yo no quisiera que os lo tomaseis personalmente sino simbólicamente, por lo que representáis y no sólo como individuos particulares. Aunque también, naturalmente. O incluso a pesar de todo lo que habéis hecho. Quiero decir que como clase. Pero no es de clase de lo que hablamos. Aunque también. Tal vez de categorías. Quiero decir que vosotros representáis a los padres y habéis hecho lo que todos los padres: ser padres. Hasta habéis sido unos buenos padres, cariñosos, inteligentes, comprensivos. Hay que tenerlo en cuenta, sin duda. Yo no quisiera que os lo tomaseis personalmente, aunque también, pero habéis sido padres y eso es imperdonable. ¡Estoy vivo! ¡Vosotros me habéis asesinado! Matasteis mi nada para hacerme vivir. ¡Y eso es imperdonable! Yo no quisiera que os sintieseis culpables pero sois culpables. Y aquí estoy hoy para hacer justicia. ¡No pedí nacer!

IVÁN prepara el espacio.

LUZ.- ¿Pero, hijo, en qué nos hemos equivocado? Dínoslo. ¿No te hemos querido hasta la locura. ¿Es tal vez eso? ¿Te hemos mimado demasiado? Dínoslo. ¿Te hemos sobreprotegido? ¿No hemos sabido dejarte más a tu aire? ¿No has sido libre? ¿O has sido demasiado libre? Dínoslo. ¿Alguna vez te hemos pegado, maltratado? ¿Y no lo merecías muchas veces? ¿No deberíamos haber sido mucho más duros? ¿Una bofetada a tiempo no te habría curado mucha tontería? Dínoslo. ¿Es que no te hemos sabido entender? ¿No te hemos ayudado? ¿No hemos acertado en algunos casos? ¿No es lo normal que los padres no comprendan a sus hijos? ¿No es ley de vida? Dínoslo. ¿Pero puedes señalarme siquiera una ocasión en que no te hayamos ayudado? ¿O es que te hemos ayudado demasiado? ¿Qué hemos hecho mal? Dínoslo…

MARIO.- ¡Te han cambiado la cabeza! Tú no eras así. Alguien te ha metido esas ideas. ¡Estás muy raro! Pasas por un mal momento. Es normal. Nos pasa a todos. Relájate. No tomes decisiones irreversibles en este estado. Espera a estar mejor, en pleno dominio de ti mismo. Yo te ayudaré. O si prefieres, vete a ver a un especialista. Tú siempre has sido un chico alegre y feliz. Un triunfador. Todos te quieren. Eres tan popular. Vivir es maravilloso. Claro que sí. La vida da muchas vueltas. Con todo el amor que nos tenemos no hay obstáculo que pueda resistirse. El amor es lo primero.

IVÁN.- Creo que no me habéis entendido. La sentencia es…: pena de muerte. A ti, Papá, te cortaré el pene para que te mueras desangrándote. A ti, Mamá, te meteré su pene cortado en tu vagina y cuando se pudra te morirás por infección. Todo muy simbólico. Os mataré por donde me creasteis. Yo, vuestro semen con éxito.

 

Momento de la representación de Extinción
para el Festival de Otoño 2002

 

 

 

 

Copyright 2006 - Para contactar con Iñigo inigo@ramirezdeharo.com