ESTRACTO de
FRANCO, ESE SANTO:
El cielo. Eje vertical. Voces distorsionadas.
CARMEN.- Aparece volando con alitas. ¿Estás ahí?...
¿Pero dónde estás?... ¡Ay, este hombre me vuelve
loca!... ¿Dónde se habrá metido ahora?... ¡Nunca
estás!... Siempre huyendo… ¡Por Dios, estoy cansada
de dar vueltas!... ¿Dónde estás?... ¿Estarás
cazando perdices en La Mancha?... ¿Estarás pescando en “El
Azor”?... ¿Estarás jugando al golf?... A un angelote.
Eh, tú, angelote, búscame al Caudillo… ¡Paco!...
¡¡Paco!!... ¡¡¡Paco!!!...
FRANCO.- Escondido detrás de una nube. Con alitas. ¡Schhhh…!
CARMEN.- ¿Qué?
FRANCO.- ¡Qué!
CARMEN.- ¿Ya?
FRANCO.- ¡Ya!
CARMEN.- ¿Que si ya?
FRANCO.- Aquí estoy.
CARMEN.- Eso ya lo veo. ¿Que si ya te han llamado?
FRANCO.- No
CARMEN.- ¡Lo que tarda!
FRANCO.- Estoy el primero en la cola.
CARMEN.- ¿No se te ha colado nadie?
FRANCO.- Que yo sepa no.
CARMEN.- Me preocupa el Woytila ése...
FRANCO.- ¡Que espere como hemos tenido que esperar todos! Naturalmente.
CARMEN.- Sí, pero parece que viene muy enchufado y se van a saltar
todos los plazos con lo de santo súbito.
FRANCO.- ¡Es una indignidad!…
CARMEN.- En cambio las noticias de abajo son sensacionales. Parece que
en Roma está ya todo arreglado… Ay, Paco, estoy tan contenta.
¡Qué notición! Te lo mereces. Te mereces eso y mucho
más. Todavía no me lo puedo creer. ¡Lo hemos conseguido
todo! ¿Quién me lo iba a decir a mí aquella mañana
de romería de 1917 en que nos conocimos, que tú, tan bajito
y tan…, poca cosa, sí, Paco, seamos francos, las cosas como
son, tú ya sabes que yo te quiero, pero eras muy poca cosa, qué
le vamos a hacer…, quién me iba a decir a mí que serías
capitán a los 22, el general más joven de Europa a los 33,
Generalísimo de todos los ejércitos y Jefe del Estado y
del Gobierno a los 44, Jefe Nacional de Falange y de las JONS, Caudillo
de España por la Gracia de Dios, Centinela de Occidente, Gran Cruz
de la Orden del Águila Nazi, Gran Collar de la Orden de la Annunziata
Mussoliniana antes de los 50, de la Suprema Orden de Cristo del Vaticano
y “amado hijo”… Santo por el Papa Clemente del Palmar
de Troya… y ahora Santo por el mismísimo Vaticano? ¡Paco,
Santo! ¿No estás satisfecho?
FRANCO.- Sabes que jamás he abrigado ambiciones de mando ni de
poder, pero ¿y si no me hacen Santo?
CARMEN.- ¿Y si te hacen Santo?
FRANCO.- ¿Y si no me hacen Santo?
CARMEN.- Ay, no me seas gallego, Paco. Que ya está…
FRANCO.- El Vaticano está infiltrado de comunistas.
CARMEN.- ¿Pero qué dices? Eso era antes. Ahora están
los nuestros.
FRANCO.- ¿Ya has olvidado mi testamento? ¿Tan pronto, Carmen?
Saca el testamento. ¿Te lo leo yo o prefieres que llame a Arias
Navarro? Le acabo de ver por ahí…
CARMEN.- ¡Quítame a ese traidor!
FRANCO.- Lee.” No olvidéis que los enemigos de España
y de la civilización cristiana están alerta…”
Da un manotazo a un angelote que le pasa cerca. Quita, pesado…
CARMEN.- ¡Paco, cuidado, no ves que puede ser un mensajero del Señor
para anunciarte que empieza tu juicio!
FRANCO.- Yo los cambiaba a todos por militares. Son mucho más eficaces,
y por supuesto, hombres.
CARMEN.- Y a mí que me parece que decoran mucho estos angelotes.
Son tan monos… ¿Estás nervioso, Paco? Me han dicho
que no es tan fiero el león como lo pintan. Creo que ya no tiene
barba. Se ha debido de afeitar por aquello de…
FRANCO.- Yo sólo respondo ante Dios y ante la Historia. ¡Estoy
muy tranquilo, Carmen, porque la ejecutoria ejemplar de mi vida se puede
concretar en una palabra: deber!...
CARMEN.- Pues alegra esa cara, hombre. En vez de estar encantado con tu
canonización pareces…
FRANCO.- Es que no me fío del Vaticano. Acuérdate de todas
la pifias que me hicieron.
CARMEN.- ¡Sigues igual de desconfiado! Son otros tiempos.
FRANCO.- Y tú sigues igual de inocente. Mira cómo anda España.
CARMEN.- Paco, que lo importante es que en Roma pintan nuestros amigos.
Te deben muchos favores.
FRANCO.- Ya pero…
CARMEN.- No hay más peros que valgan. Vamos a celebrarlo…
¡Eres Santo!...
FRANCO.- Que todavía falta el juicio de Dios...
CARMEN.- ¡Con un currículum como el tuyo lo tienes chupado!
Me encontré por ahí con San Pedro y parece que te tiene
simpatía.
FRANCO.- Prudencia, Carmen, por el amor de Dios.
CARMEN.- Otro San Francisco. San Francisco Franco. ¡Qué bien
suena! ¿O te dejarán San Paco para no confundir? Suena peor.
Me imagino que tu día en el santoral será el 20 de noviembre.
¡Y serás patrón! ¿De qué te harán
patrón? Yo desde luego creo que serías un excelente patrón
de los cazadores y pescadores. Se han quedado tan abandonados desde que
te fuiste. Nuestro Señor Jesucristo también fue muy amigo
de los pescadores. Y en cuanto a milagros no sé si harás…
FRANCO.- ¿Y el milagro español? ¿Te parece poco?...
CARMEN.- ¡Claro, no sé cómo se me ha podido pasar!
Hiciste que los españoles pasaran de las alpargatas al seiscientos.
¡Ése sí que fue un milagro! No creo que haya muchos
Santos que puedan chulear de haber hecho un milagro como tú. Empiezas
con ventaja. ¡Qué ilusión Paco! Ya te veo con halo
encima de la cabeza… y te vendrá estupendamente para disimular
la calva. Pero sólo te pido una cosa: de perfil no te pongas más…,
que ya te hemos visto mucho en las pesetas. Mirando arriba. ¿Y
dónde crees que te ascenderán? ¿A la zona de Santos-
Jefes de Estado? Mira, tienes un hueco al lado de Carlos de Habsburgo,
el último emperador de Austria…
FRANCO.- ¡Cómo me gusta el cielo, Carmen! Hay orden y jerarquía.
Está claro que Dios es militar. Siempre me lo había olido…
No como el cielo de los musulmanes que con tanta hurí parece más
bien un burdel divino…
CARMEN.- Tengo una preocupación, Paco…
FRANCO.- Lo único que me molesta un poco es esa paloma... Si tuviese
una escopeta…
CARMEN.- ¡Paco, por Dios, que es el Espíritu Santo! ¡No
seas burro! ¡Tú con tal de matar! Oye, ¿tú
crees que yo…?
FRANCO.- Mirando abajo. Esta espera es agotadora. Mientras me llama, ven,
Carmen, vamos a entretenernos un rato mirando al infierno. Para un hombre
de acción como yo, el cielo a veces se hace un poco aburrido aunque
aquí puedo realizar la gran ilusión de mi vida: volar como
un águila y ver todo desde arriba. FRANCO y CARMEN miran abajo.
Menos mal que Dios está en todo y nunca nos cansamos de ver cómo
sufren los rojos, los masones, los demócratas, los liberales, los
judíos… ¡Teníamos razón! Y no será
porque no lo repetí veces: ¡Dios es nacional!
CARMEN.- ¡Qué bien te sienta el cielo, Paco, estás
mucho más hablador… Oye, que si tú crees que yo…
FRANCO.- Mira en esa esquina al idiota de Azaña con las gafas fundidas,
todo seboso…
CARMEN.- ¡Que feo es el pobre desnudo!
FRANCO.- Sabes que no me gusta que mires.
CARMEN.- ¡Ay, Paco, qué cosas tienes! A nuestra edad. Eres
entrañable… Aunque Dios hace muy bien que para la decencia
estemos todos en el cielo con estos vestidos tan coloridos. No como los
de ahí abajo exhibiendo esas carnazas. ¡Qué asco!…
Bueno, no me has contestado, Paco: ¿Tú crees que también
yo…?
FRANCO.- Gritando abajo. ¿Qué…, España ha dejado
de ser católica? ¡Imbécil!... ¿La república
será o no será?... ¡No será, majadero!... Retuércete
ahí para que nos entretengamos con tu crujir y rechinar de dientes…
CARMEN.- ¿Que si yo también voy a ser Santa, Paco?
FRANCO.- ¡Otra vez la palomita maldita! Yo creo que si me la cargo
a Dios le hago un favor. Nunca han sido buenos los triunviratos ni las
trinidades. Te lo digo por experiencia. Acuérdate cuando tenía
al principio a Sanjurjo y Mola, claramente Dios comprendió el problema
y decidió matarlos por el bien de España…
CARMEN.- ¡Contéstame, Paco!
FRANCO.- ¿Pero qué quieres ahora?
CARMEN.- ¿Que si también voy a ser yo Santa?
FRANCO.- ¿Tú, Santa? No digas disparates…
CARMEN.- ¿Cómo que disparates? Santa consorte…, generalísimo
y generalísima, caudillo y caudilla, santo y santa… Todo
lo hemos hecho juntos. Y además yo soy la católica de verdad.
¿Quién te tiraba de la cama para llevarte a misa de 9? ¿Quién
te sacaba de los Consejos de Ministros para rezar el rosario todos los
días? No me parece justo que ahora yo no…
FRANCO.- Calla, Carmen, todo se andará…
CARMEN.- ¡Todo se andará, nanay! ¡Y no callo! ¿Qué
quieres, subir tú para arriba y yo mientras quedarme aquí
sola en mi Resqui…, bueno como se diga, en mi RIP…
FRANCO.- DEP, Carmen, descanse en paz, es más español. ¡Cuántas
veces te lo tengo que repetir!
CARMEN.- Si te vas yo me quedo aquí sola con las beatas y las monjitas…
No es que se esté mal, Dios me libre, son muy buena gente, pero
una está acostumbrada a otro…, no sé cómo explicarlo,
tú me entiendes…, a otra categoría. Además
últimamente está entrando una gente como muy de medio pelo…
Mira a todos esos nuevos que beatificaron en la plaza de Colón
hace poco…
FRANCO.- Pobres mártires asesinados por los rojos…
CARMEN.- Sí, lo que tú quieras, Paco, pero, la verdad, qué
quieres que te diga, no los vas a comparar con Escrivá de Balaguer
que entró un poco antes. Cómo se nota que él sí
es de otra clase.
FRANCO.- Como que es un perfecto caballero.
CARMEN.- Hizo muy bien en reivindicar el título de marqués…
¡Cómo le pusieron! ¡Hipócritas! No veo por qué
tiene que estar reñida la santidad con la clase… No me acuerdo
si José María vino a la boda de Nenuca. ¡Qué
boda tan bonita! ¿Te acuerdas cuando en España había
ilusión y alegría?...
FRANCO.- A mí me gustó más la puesta de largo de
Nenuca. Había más generales y Nenuca al día siguiente
visitó un Asilo de Ancianos acompañada del obispo. ¡Qué
gran ejemplo!… Oye, hablando de Nenuca siempre te he querido preguntar
algo, Carmen…
CARMEN.- ¿Paco, me ayudarás a que yo también sea
Santa y me llevarás contigo arriba? ¡Así estaremos
juntos toda la eternidad!... Yo sería una Santa estupenda y sé
muy bien de quién me gustaría ser patrona. ¡Sería
una patrona de los joyeros magnífica!... Se quedaron tan huérfanos
los pobres cuando me vine para acá…
FRANCO.- ¡De los joyeros no, Carmen!... A los joyeros ni mencionarlos.
CARMEN.- ¿Tú también te has creído todas esas
calumnias del pueblo español?
FRANCO.- Ólvídalo, de verdad, Carmen, hazme caso…
¿Y dime, de quién es Nenuca?
CARMEN.- ¿Cómo que de quién es Nenuca?
FRANCO.- ¿Sí, que quién es el padre?
CARMEN.- ¿Pero qué dices, Paco? ¿A qué viene
eso ahora?
FRANCO.- Ya da todo igual…, pero todos esos rumores que corrieron
por Oviedo de que si era de Nicolás… Ya sé que él
era el hermano simpático, extravagante, buen mozo, mujeriego…
¡Salió a Papá! No como yo, que salí a Mamá,
más retraído…
CARMEN.- ¡Cómo te atreves a hacerme esto! ¡Cómo
te atreves a dudar de mí! Eres un miserable. ¡Qué
injusto! Yo, que he sido tu fiel esposa, siempre detrás, siempre
en silencio, pasando desapercibida para que tú pudieses brillar
y todo el prestigio cayese sobre ti y sólo sobre ti. ¿Y
encima te atreves a…? ¿Pero, quién se tragaba todas
las visitas oficiales? ¿Quién le daba conversación
a Hailey Selassi? ¿Eh? ¿Quién? ¿Dime? A ese
negro maloliente, enano, rijoso y con alitosis…
FRANCO.- Te prohíbo que hables mal de los bajitos...
CARMEN.- ¡Tú eres malo, Paco! ¡Tú no puedes
ser Santo!... ¡Vete a jugar al tute con Carrero y no me vuelvas
a dirigir la palabra en tu vida! Y ahora mismo se lo cuento a Dios para
que te mande al infierno. Llamando. Angelote…
FRANCO.- No te pongas así, Carmiña…
CARMEN.- ¡Que no me vuelvas a hablar! ¡Me has ofendido! Me
voy… Dudar de mi fidelidad… De una niña bien de capital
de provincias y no como tú, de pueblo… No quiero volver a
verte. Ya no quiero ser Santa…, a no ser que Dios me coloque muy
lejos de ti… A un angelote. Sí, tú, Ángel,
ven, que nos vamos. Adiós, Paco… Menos mal que en el cielo
todavía hay servicio…
FRANCO.- ¡Carmen, por el amor de Dios, vuelve!... Te pido perdón…
¡Carmen!... No sé lo que decía… ¡Carmen,
no podría DEP sin ti!... ¡Vuelve, por lo que más quieras!
No me puedes hacer eso ahora… No dudo de tu fidelidad… A un
angelote. Eh, tú, angelote…, no me acuerdo de cómo
te llamas. Llévame con La Señora… ¡Y ponte firmes
cuando te hablo!... ¡Carmen, vuelve, te ayudaré a que seas
Santa!
CARMEN.- ¡Júramelo! Que te conozco bien y sé que no
eres de fiar. A mí no me la das tú. ¡Y mira el escándalo
que has montado! Todos nos están mirando, incluido…
FRANCO.- Hacia arriba. Se enchufa a un tubo. ¡Todo bien, Señor!
A CARMEN. Vuelve, por favor…
CARMEN.- ¡Júralo!
FRANCO.- Tú sabes que mi santidad será muy combatida…
CARMEN.- Si tú juras que intercederás por mí yo te
ayudo en tu nueva guerra por la canonización.
FRANCO.- Pero mira que esta guerra es una guerra de fronteras y los frentes
son el socialismo, el comunismo y cuantas formas atacan a la civilización
cristiana para reemplazarla por la barbarie. Nuestra guerra es una guerra
religiosa. Nosotros somos soldados de Dios y no luchamos contra otros
hombres sino contra el ateísmo y el materialismo…
CARMEN.- ¡Cómo me enamoras cuando vas a empezar una guerra!
Con ese optimismo infatigable como en África, como en el 36…
Eres mi Gary Cooper en Beau Geste…, bueno, no me refiero al físico,
tú tan achaparrado, sino al espíritu… En cambio, luego
cuando ganas te vuelves tan aburrido….
FRANCO.- Mirando arriba. Mira arriba en el tercer y cuarto círculo.
¡Ahí tienes algunos cómplices de los comunistas!…
CARMEN.- ¡Por Dios, Paco, que son Juan XXIII y Pablo VI! Te pueden
oír. Aquí las nubes oyen, y me han dicho que todos estos
angelotes espían para Dios. O sea que ten cuidado con lo que dices.
FRANCO.- ¡Con todo lo que yo hice por ellos! ¿No les entregué
España en el Concordato? ¿Qué más querían?
¿No ha sido España para el Catolicismo mucho más
importante hasta que el mismísimo Vaticano? ¡Así me
lo agradecen! ¡Traidores! Si no llega a ser por mí todas
las iglesias estarían ahora quemadas, los curas asesinados, las
monjas violadas y a las 12 en vez de cantar el ángelus se cantaría
la Internacional…
CARMEN.- ¡Cálmate, Paco, te lo suplico! Que lo vas a arruinar
todo.
FRANCO.- ¡No me callo! ¡Claro que no me callo, faltaría
más! Y cuando en el 64 sorprendieron al Obispo de Calahorra con
una mujer en el hotel, ¿quién silenció a la Prensa?
¿Así me lo agradecieron criticando que en España
no había libertad de expresión e insultándome encíclica
tras encíclica?...
CARMEN.- Paco, vuelve a tu cautela y astucia habituales. El cielo no te
sienta nada bien…
FRANCO.-… Y llenándome el país de Obispos separatistas
para acabar con la unidad nacional. ¡Hipócritas!... Hasta
Pablo VI pidiéndome clemencia para unos terroristas…
CARMEN.- ¡Vuelve a tu silencio, por favor, Paco, a tu prudencia!
Que nos echan…
FRANCO.- Quieren el progresismo para justificar la degradación
sexual de los curas…
CARMEN.- Señalando arriba. Paco, Paco, Paco, mira quién
nos saluda y te pide que te calmes… Es el Cardenal Primado Pla y
Daniel y la jerarquía de la Iglesia Española. Todos con
el brazo en alto…, como debe ser. Te está diciendo algo.
Enchufándose. “Una España laica ya no es España”.
¡Qué razón tiene!
FRANCO.- Pla y Daniel sí es español… y cristiano.
CARMEN.- Ay, Paco, hablando de brazos, mira en el círculo primero
a Santa Teresa de Jesús… Hace unos gestos rarísimos
señalándose el muñón… ¿Qué
has hecho con su brazo incorrupto?...
FRANCO.- Ya se devolvió al convento.
CARMEN.- Mira que te lo dije veces, pero tú, terco como una mula
te lo llevabas hasta en los viajes.
FRANCO.- Es lo único que me salvó de todos los atentados.
CARMEN.- Que no fue ella, que fue la Virgen del Chamorro.
FRANCO.- Que no, que fue Santa Teresa.
CARMEN.- ¡Qué cabezota! Fue la del Chamorro. Y si me apuras
fue mucho antes hasta la Baraka mora.
FRANCO.- Contigo no se puede discutir.
CARMEN.- Porque sabes que tengo razón. ¡Pero mírala
ahora a la pobre! Está indignada y con razón… Y justamente
ahora cuando necesitamos más apoyos para nuestra causa, con lo
que ella pinta, nos viene fatal que…
FRANCO.- Dando un manotazo a un angelote. ¡Que te mato!...
CARMEN.- ¡Otra vez! Qué manía con matar.
FRANCO.- Son tan insistentes que no los aguanto.
CARMEN.- Paco, que a lo mejor te trae recado.
FRANCO.- Enchufándose. ¡Sí, Carmen, que me llama Dios
a juicio!
CARMEN.- ¡Qué nervios! Mucha suerte, cariño…
Y no te olvides de preguntarle cómo va lo mío.
Se abre el cielo. Ruido de trompetas.
DIOS.- Palabras que aparecen al ritmo y sonido de una vieja máquina
de escribir. ¡Siguiente! Francisco Franco Bahamonde.
FRANCO.- Cuadrándose. ¡Presente!
CARMEN.- ¡Servidor! Es más servicial. Pues sí que
empiezas bien…
DIOS.- ¡Vida y obras!
|