Íñigo Ramírez de Haro

Los hay que hablan bien

“Autor de casta, creador de raza, Íñigo Ramírez de Haro es un rupturista de talento. Machaca el tópico. Hombre mentalmente inquieto”.
Florentino Negrín

“No se caracteriza por escurrir el bulto y tiene justa fama de mosca cojonera”.
Javier Villán

“Gratitud y admiración por su talante sorprendente de artista e intelectual”.
Luis de Tavira

“Autor con imaginación muy consistente, que tiene cosas que decir y las dice de una forma muy contundente”.
Ignacio Amestoy

“Este agitador de masas… Verdadero alquimista de la polémica”.
Javier Cid

“Íñigo Ramírez de Haro es un autor que no está dotado del don apacible de la conciliación sino del don convulso de la agitación… La naturaleza provocadora de su teatro… promueve el lío, los recelos y las devergencias”.
Javier Villán

“Pelo plateado, astuto, maneras diplomáticas y verbo excéntrico describen a este autor satírico, filosuicida, ateo y sentimental”.
Pablo Caruana

“No le falta arrojo para sostener una propuesta estética tan radical y que corre el riesgo de ser considerada ingenua”.
Pedro Víllora

“En su teatro la vida carece de toda lógica”.
Liz Perales

“Siempre preocupado por la búsqueda de nuevas estructuras en los escenarios… Sus obras han causado polémica”.
Luis Miguel Paredes

“Una respuesta original y combativa a los módulos del ‘logocentrismo colonizador’, los ejercicios de descontextualización y generación de ambigüedad, desacralización paródica y carnavalización de los discursos del orden”.
Osvaldo Pelletieri

“Un teatro de cuestionamiento social, político y filosófico a la sociedad española contemporánea, en el cual la utilización de la parodia, el realismo grotesco, la degradación de lo sublime, la blasfemia, la irreverencia y la transgresión descontruyen los discursos religiosos, éticos y jurídicos que sostienen las instituciones hegemónicas—Iglesia y el gobierno—para el control disciplinario del sujeto en una sociedad ‘normativa’, justa, libre y racional”.
Carlos Rivera