¡nuevo error: otro éxito del terror!
Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un Teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error!
Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que nunca y programar la obra con más razón. En una ciudad libre y democrática, las únicas armas permitidas son las dialécticas.
El señor Rubianes se limitó a hablar y a hacer una obra de teatro, una ficción:
Que no le gusta a usted, pues contéstele hablando; Que no le gusta al público, pues que no vaya a ver la obra; Que no le gusta al Alcalde o a la Concejal de Cultura del Ayuntamiento, pues que cambien al director del Teatro que la programó… Todo menos darle existencia a los terroristas accediendo a sus fines, no programar la obra, por muchas instituciones y medios de comunicación que les respalden.
¡Por favor, señor Rubianes, por favor, señor Gas, por favor señor Gallardón, programen la obra como estaba previsto! Y al terror combátanlo con la policía.
El error se repite y si Madrid sigue doblegándose a los violentos, y por lo tanto siguen creciendo la censura y la autocensura, propongo que convirtamos los teatros en viviendas, centros comerciales o iglesias: catequesis y comercio. Pero si hablamos de cultura, y no queremos ser una ciudad provinciana de tercera, quiero recordar que la cultura o es subversiva o es decoración.


Deja un comentario